Prostitutas feministas prostitutas danesas

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Macron señala los errores de la política de EEUU Un submarino dispara cuatro misiles Bulava que cruzan toda Rusia vídeo Todas las noticias. Como fue el desmontaje del polígono nuclear norcoreano. Confirmar la nueva contraseña: Por favor, introduzca el código. Iniciar sesión Política de Privacidad. Por favor, confirme su correo electrónico para continuar.

Las instrucciones de confirmación han sido enviadas a. Introduzca su correo electrónico. Las instrucciones para recuperar su contraseña han sido enviadas a. En Suecia, quien pague para tener relaciones sexuales es un delincuente. Su modelo, basado en el principio de que la prostitución es una forma de violencia contra las mujeres —ellas son una abrumadora mayoría— y una muestra de desigualdad de género, se ha ido expandiendo por el mundo. La ley francesa ha vuelto a encender el debate sobre la prostitución y si esta debe regularse o abolirse.

También en Noruega, con el añadido de que ese país también persigue a aquellos que hacen turismo sexual. Otros países, como Finlandia, han apostado por un sistema híbrido: Los que defienden el modelo nórdico afirman que quien vende su cuerpo nunca lo hace libremente. Que o lo elige, sino que se ve obligada a ello. Bien por las redes de trata o explotación sexual o bien empujada por la pobreza u otro tipo de desigualdad.

Hoy, este nuevo abolicionismo se ha convertido en una parte importantísima de la política exterior sueca. Wahlberg asegura que la ley ha funcionado: Desde que entró en vigor, unas 6. Las alternativas que da el sistema cuando las condiciones son nefastas, son muy limitadas si se quiere sobrevivir.

Fuera del mercado a esto se le llama violación. Comparto plenamente el comentario de Lusbert. Hay prejuicios morales muy evidentes contra las que deciden laburar con sus genitales y el resto de la clase explotada que usa otra parte del cuerpo.

De hecho siempre quedan fuera de esta contienda los que se "prostituyen" por placer y sin recibir un solo céntimo. Frente a toda esa moralina de entrepierna hay que rescatar al colectivo de mujeres que, lejos de los proxenetas o la trata sexual, en forma autónoma deciden cómo corno quieren ganarse los mangos.

Pero el debate no es sobre moralismos, debe ser sobre la materialidad, No se trata de utilizar los argumentos liberales de "libre elección". Hay que analizar qué significa la prostitución en el sistema y el hecho de que existan prostitutas. Porque es una profesión de mujeres aunque existan algunos hombres que se prostituyan.

La clase obrera no elegimos la vida que vamos a tener. Me parece brutal que se utilicen argumentos liberales sólo cuando interesa: Mi posición respecto de la prostitución autónoma no es producto de especulaciones teóricas sino de intercambios de ideas con el colectivo en cuestión.

Un colectivo autónomo h astiado que le digan qué hacer con su propio cuerpo. Sinceramente no veo algo superador en lavarle el culo a un anciano que laburar con los genitales. Los grupos privilegiados tienden a defender sus intereses, creo que eso no se tumba con lo que podía defender un señor hace dos siglos. Yo también escucho y escuché a mujeres que ejercen la prostitución autónoma.

Eso no quita que como feminista y socialista esté en contra de la segregación del trabajo en función del género, y que para superar el patriarcado es vital pasar por esa cuestión. El trabajo de cuidados nadie duda que se vaya a socializar, pero con la prostitución no ocurre así. No se puede analizar la prostitución como algo aislado, sino esta dentro del sistema.

Como hombre siempre he tenido ese debate interno acerca de la prostitución. Yo quiero añadir que hay una cuestión también a tratar, y es el tema del empoderamiento de los cuerpos.

En relaciones sexuales consentidas, el presentarse desnudo ante la persona con la que vas a intimar implica, necesariamente, un sentido de complicidad muy alto, porque vas a enseñar tu cuerpo, tal y como es, a otra persona. El hecho de que una mujer porque como ya se ha dicho, los cuidados se pueden socializar, pero el trabajo sexual no se desnude sin su absoluto consentimiento ante otra persona, debe implicar -y aquí hablo desde la especulación- todo una dificultad psicológica importante.

Supongo que también seria una cuestión individual, y es otro punto de vista a añadir: Recibe todas las novedades en nuestro canal de Telegram: Artículos Publicado el 12 de abril de por Ineso 7. Publicaciones relacionadas La fuga del fuerte de San Cristóbal de Iruñea en Entre el mito y la denostación.

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Esa tía es una puta. Tampoco fue nada que se escapase de la rutina del día a día. Uno de los peores insultos que pueden utilizar contra una mujer es puta. Incluso a veces las mujeres somos putas por tardar en corregir un examen. Pero cuando se habla sobre las putas que ganan dinero por mantener relaciones sexuales la cosa se pone interesante.

Aparecen desde hombres con tono paternalista comentando que hay que salvar a esas pobres mujercitas hasta otros deseando ir de finde a Amsterdam, tierra de drogas y putas. Al seguir profundizando en el tema puede que intervengamos las mujeres, y con suerte mujeres feministas. Entrando en materia feminista ya se pueden distinguir dos corrientes principales sobre la postura respecto a la prostitución: La primera apuesta por la legalización de la prostitución para que las mujeres que la ejercen puedan acceder a la seguridad social y así acabar con el estigma que llevan a cuestas.

La segunda apuesta por acabar con la prostitución en todas sus formas, con el fin de acabar con la explotación sexual a las mujeres. Siempre se habló de esta como algo que siempre existió , como también pasa con el patriarcado. En realidad ninguna de estas existieron siempre, sino que la primera fue consecuencia de la segunda. El patriarcado aparece con la propiedad privada, quedando en manos de los hombres, y condenando de este modo a las mujeres a ser esclavas y encargarse del trabajo reproductivo.

Una de las tareas o violencia que toca soportar como mujeres es el sexo para hombres. Cuando un hombre no tiene una mujer entendida como propiedad con la que satisfacer su sexualidad masculina , nace la necesidad de la prostitución. Como los hombres son los que tienen capacidad adquisitiva, pagan a mujeres prostitutas para cubrir sus demandas sexuales.

De este modo se institucionaliza una parte del trabajo reproductivo: Dicho de otro modo, la realidad de la prostitución consiste en ir a trabajar para mantener relaciones sexuales no deseadas por una de las partes, es decir, que a una mujer se le paga por ser violada. En esta situación se ven obligadas a estar las mujeres que peores condiciones de vida tienen en el patriarcado capitalista, como son muchas mujeres racializadas.

Partiendo de que el sexo, también el consentido, que nos inculcaron es patriarcal y reproduce roles de dominación masculina, el poder que puede llegar a tener un cliente sobre una prostituta es brutal y alcanzar niveles de violencia extremos.

Con tres horas de trabajo una persona podría vivir durante ese mes. Una realidad bastante alejada de las mujeres trabajadoras, incluso del horizonte socialista, ya que la repartición del trabajo tampoco nos va a librar de un mínimo de trabajo. Puede que algunas mujeres se puedan beneficiar del patriarcado y mantener relaciones sexuales que desean cobrando dinero, pero esta es una situación individual muy concreta que no va de la mano de una emancipación colectiva.

A lo mejor unas pocas mujeres con unas condiciones de vida determinadas llegan a ser prostitutas porque quieren. Puede que mantengan las relaciones sexuales que quieren con quien les apetece y ganar dinero por eso, pero en este sistema la realidad material es muy distinta. Observar y comprender todo el sistema de engranajes en lugar de mirar el color tan bonito que pueda tener un tornillo. Vivimos en una sociedad obsesionada con el sexo.

Un sexo que se sustenta sobre los pilares de su sistema. Contratar servicios sexuales es delito en Suecia y Noruega. Sólo se persigue, como en el resto de Europa, a los proxenetas, conocidos popularmente como alfonsos.

Lo hace a cara descubierta, ya que no oculta su rostro ni en los anuncios, ni en sus constantes apariciones en los medios. Deberíamos tener los mismos derechos que cualquier otro trabajador". Sólo algunas heroinómanas desesperadas seguían buscando clientes a la intemperie. El resto recibía en clínicas de masaje , gestionadas en algunos casos por cooperativas de prostitutas.

Desde la ampliación de la UE al Este, sin embargo, la situación ha empeorado. Lilje admite que muchas de estas extranjeras son rehenes de las mafias. La prostitución sin relaciones pactadas no es prostitución. Todas elegimos a nuestros clientes y todas tenemos normas. Cuando alguien es forzada a aceptar clientes que no quiere estamos hablando de explotación laboral, trata o violaciones, y eso es delito.

Cuando una mujer acepta clientes que no quiere porque la alternativa es no pagar el alquiler, estamos hablando de casos de vulnerabilidad extrema en un sistema que no aporta soluciones a la pobreza, y esto recordemos que también pasa en otros trabajos como el sector doméstico, la agricultura o la construcción.

Las putas empoderadas no somos una excepción. Es bien sabido que dentro del movimiento feminista hay un debate interno acerca de la prostitución. Por ejemplo, Beatriz Gimeno dice: Se puede decir exactamente lo mismo del matrimonio heterosexual. Pero de la misma manera que la historia demuestra que el matrimonio ha evolucionado y ya no es exclusivamente una unión en donde el hombre adquiere dominio absoluto sobre su esposa, con la prostitución pasa lo mismo.

Pueden existir relaciones éticas entre putas y clientes. El problema no es la prostitución, igual que no lo es el matrimonio, el problema es el machismo y se puede trabajar contra ello sin necesidad de silenciar las voces de todas las prostitutas que pedimos derechos.

Dicho en otras palabras. No creo que el sexo tenga que ser un derecho que estemos obligados a dar para asegurarnos que todos puedan conseguirlo, esto es contrario a las libertades personales. Las prostitutas decidimos poner otro tipo de condiciones, igual de legítimas. En relación a la pregunta anterior. Todos los trabajos nacen desde una relación de poder desigual en el momento en el que alguien necesita dinero.

Creo que la prostitución puede existir con condiciones éticas, tanto como en el resto de trabajos. El problema es que la situación actual nos hace terriblemente vulnerables a todo tipo de violencia y explotación que en muchos casos ni siquiera tienes capacidad de denunciar.

Me parece fundamental entender que en el feminismo formamos parte las trabajadoras sexuales, las agresiones a las putas, son agresiones a todas las mujeres. Muchas veces leo, por parte de feministas, relatos brutales de hombres abusando de prostitutas y me quedo horrorizada con la normalización que se hace de esas agresiones.

Nuestro trabajo no es ser sumisas frente a hombres misóginos. No tengo ninguna duda de ello. En un mundo en donde el cuerpo es el objeto de consumo. Una de mis inseguridades al comenzar a trabajar era no sentirme lo suficientemente atractiva para poder ser puta. Hasta cierto punto me he dado cuenta que eso no es así aunque sí creo que es un trabajo que exige un grado de feminización. Puede que yo no me maquille, ni use tacones, y me de igual cuanto peso, pero aun así tengo que depilarme y controlar mi vestuario.

Sé que si no lo hiciera tendría menos clientes.

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